Libro que recupera la memoria de Julita Conesa y sus compañeras, conocidas como las Trece Rosas, jóvenes militantes antifranquistas fusiladas el 5 de agosto de 1939 tras la Guerra Civil Española. Su última carta, escrita desde la cárcel de Ventas momentos antes de morir, dejó la frase:
"Que mi nombre no se borre de la Historia."
Una obra imprescindible sobre represión, memoria histórica y dignidad, que da voz al silencio impuesto durante décadas.