Este ensayo es una crítica frontal y provocadora contra la influencia de la Iglesia Católica en la sociedad, la política, la sexualidad y la cultura, especialmente en el contexto de España. Cardín desmonta con agudeza y erudición los fundamentos de la moral católica y denuncia su papel represivo a lo largo de la historia. El libro puede ser leído como una obra de contracultura, combativa, muy en sintonía con el pensamiento libre y contestatario de los años 80.