En esta obra fundamental del realismo español, Pío Baroja retrata crudamente el Madrid de los bajos fondos de principios del siglo XX a través de los ojos de Manuel, un joven huérfano en busca de identidad y rumbo. Entre talleres, calles miserables y personajes marginales, el protagonista se enfrenta a la dureza de la vida urbana, marcada por la miseria, la delincuencia y la injusticia social.
Con una prosa ágil y directa, Baroja ofrece una mirada lúcida y crítica sobre la sociedad de su tiempo, iniciando una de sus trilogías más emblemáticas.