Narra las memorias de una muchacha "demasiado culta" para su época, cuya educación y sensibilidad la convierten en testigo crítico de la sociedad que la rodea y, al mismo tiempo, en víctima de sus propias pasiones.
A través de un tono íntimo y casi poético, la protagonista revela su tránsito por el deseo, la desilusión, el amor y la culpa, explorando las contradicciones entre su inteligencia, su sexualidad y la moral que la asfixia. Como la manzana tentadora de la que habla el título, su vida se presenta llena de sabores intensos que terminan dejando un regusto amargo.
Con resonancias de la literatura simbolista y decadentista, esta novela es tanto un retrato de la condición femenina culta en los márgenes de la sociedad como una reflexión sobre el conocimiento como condena y liberación.